Pareciera que toda mi vida se encamina hacia una Gran Estupidez. ¿Cómo hubiera podido yo evitarlo?
Llegará el momento en que renuncie por completo a ese montón de tierra con restos comestibles que llamo "esperanza", y podré comenzar a vivir una vida... O mejor no, así no suena bien, lo correcto sería decir (¿pero acaso la palabra "correcto" tiene algún valor a estas horas?) "y podré comenzar una historia admirable". ¿Quedó bien expresado? Yo no hablo de una vida memorable, sino de una vida... Eso, ya está dicho. "Vida", es la palabra, y ya la había dicho.
Llegará el momento en que llegaré a estimar mi vida en la misma medida en que ahora la soporto. No, suena asqueroso. Lo que quiero decir es que yo...
A ver, la idea era bien clarita ayer mientras regaba las plantas.
Empezaba diciendo "...una Gran Estupidez", y luego una pregunta desde el futuro, totalmente desesperanzada, así la esperanza al final sería como un dolor de garganta. Sí, la Gran Estupidez. ¿Y en qué consistía? No, no tenía consistencia, no era la idea central. Ahora que lo pienso estoy mezclado dos ideas diferentes, de ahí la confusión.
Orden.
Lo de la Gran Estupidez intentaba explicarse de dos maneras, o podía ser de dos formas. Era inevitable, pero no trágica. Podía consistir en asesinar a alguien o hacer algo heróico. Se refiere a un hecho estúpido por lo inusual, por lo fuera de lugar, en contraste a la "sensatez" en (con) que he pretendido conducir mi vida.
La otra idea era algo como... Abandonaré la esperanza y seré feliz, pero esa felicidad no podré gozarla porque el que estará ahí no seré yo, pues yo me habré muerto con mi esperanza. Era algo muy trágico, daban ganas de llorar. Pero estaba dicho de otra manera, sonaba realmente genial, pero las palabras se me fueron. Tenía que ver con un análisis, con una lectura que no será posible. Se me ocurrió en los días en que meditaba sobre (acerca de) el tributo u holocausto que hice en honor a mi pena. He llegado a rechazar cualquier satisfacción, poco a poco me he hecho desaparecer a mí mismo (está mal escrito, ¿no?), de alguna manera y por alguna oscura razón me castigo mucho... Sí, un holocausto. Recuerdo habérmelo dicho claramente: "este año no puede terminar bien". ¿Tienes tiempo de escuchar? Porque la entrada se fue a las pailas, lo de aquí en adelante no son más que quibutsianas puras, sólo autodestrucción y relleno.
Me estaba yendo muy bien en la universidad, de hecho con algunos comentaba que era algo histórico, promedio sobre seis, no es poca cosa. ¿Pero qué pasó entonces? Tuve una experiencia de aquéllas. Sí, de esas inexplicables y que son para la risa. De esas que me impiden mostrar lo que escribo a más personas. Veamos: hay cosas que me definen, cosas que estando allí hacen que yo pase de una etapa a otra (retrocediendo, avanzando, da lo mismo), cosas a las cuales no puedo ser indiferente porque están como en el centro, cosas que hacen que después uno dude incluso si no se escribirá hincluzo, esa onda. Esas cosas pueden ser de cualquier tipo, creo, pero a mí me pasa sobre todo con encuentros. Debo ser muy estúpido. Me gusta pensar que enlacé mal, que hice mal las conexiones. Pero algunos encuentros me matan. Encontrarme con Claudia, por ejemplo. Bah, qué "ejemplo". Ése es el encuentro que me mata, pero ojo que morir es una figura tanto positiva como negativa. Pero no importa, lo relevante, y para que vayamos cortando con el temita éste, es que cierto encuentro con Claudia etc. Y de ese hecho me brotó un sentimiento sincero de "nada". Y muchos conectores, etcétera, hasta esa "experiencia" definitoria, esos cuadros luminosos que son lo único que van quedando en el pasillo oscuro que entrega una mirada al pasado. Y he aquí que yo, como una especie de sacrificio a ese dios o a esa diosa, mejor dicho, a esa divinidad llamada Claudia (pero no, el sacrificio no era para ella, estoy desvirtuando la imagen), opté, decidí, elegí, como quiera mirársele, bajar las notas. ¿Excusas? No, dejé de hacer trabajos, no estudié para exámenes. Dicho así a lo bruto es estúpido, pero pucha que tiene sentido. ¿Explicarlo? No sé, otras veces he hecho lo mismo cortándome el pelo muy corto, o comiendo en exceso... Pero no, ahí voy de nuevo desviando el concepto...
Igual me alegra un poco esta claudiatina estupidez o irrelevancia con respecto a mí mismo en que voy cayendo. Insisto en la imagen, es como una habitación o pasillo (¿túnel?) oscuro donde lo único que se ven son fotos. De hecho, creo que pasé a otra etapa. Ahora llamo Claudia a muchas cosas. He estado metiendo muchas leseras en el mismo saco, todo se ha estado mezclando desordenadamente, he estado encerrándome, ya no hay ideas destructivas dentro de mí sino que yo estoy dentro de ellas, y es tanta la confusión que cuando creo abrazarla a ella estoy abrazando un montón de caca con vómito. Va a llegar el momento en que aparecerá una linda muchachita y me dirá hola cote, y quién eres, le responderé, la claudia, me dirá, y yo no sabré a qué exactamente se referirá con ese sustantivo tan común. Parafraseando podría decir que "sí, la amo, pero quizá es lo que creo ya que no amo a nadie".
Me he estado enriqueciendo increíblemente interiormente, soy un laberinto tremendo, por fuera soy un inútil total... ¡Así que gracias, agronomía! ¿Quién fue el genio que me sopló en el oído qué carrera debía estudiar? No lo sé, pero gracias. Si estuviera metido en otra cuestión, letras o una de esas leseras que me gustan, hace rato me hubiera pegado un cabezazo con el sol, con las lamentables consecuencias...
¿Qué otra cosa me puede aterrizar más que la agricultura, que la botánica? ¡Tierra! Sí, tierra, suelo. Esto es lo mío, sin esto yo estaría, casi literalmente, muerto. Imagínome todo el día leyendo y escribiendo... De ahí no hay quién me baje. Qué admirable cómo la Violeta describe las propiedades curativas de cultivar la tierra. ¡Admirable! No se puede expresar mejor.
Ya, acabé hablando de mi carrera. Poco estimada, la pobre, hablo poco de ella. Y es la que me está salvando. Increíble, quién lo diría.
¿Se han dado cuenta de que estoy escribiendo como la reverendas? Nunca redacté muy bien, pero ahora...
¿Y qué título le voy a poner a este revoltijo?
No sé, pero publicaré. Es lo que queda.