Trascendentales Quibutsianas Tradicionales

Donde Yo Termino y Tú Empiezas

Kibb

Siete (ocho) capítulos y...comentarios finales.

Enviado por Kibb el 11/01/2008 a las 16:31
Una entrada de aquéllas...

Comenzó a escribirse los primeros días de diciembre de 2007, terminando el diez de enero de 2008, día del cumpleaños de Claudia.

Escribo así, de esta manera, utilizando estas pocas palabras y cayendo en estos típicos errores; no me preocupa, simplemente porque no soy escritor y no se me puede reclamar, me basta con saber redactar bien los informes, no caer en faltas de ortografía, etc. Si bien no me agrada mi manera de escribir, quizá por la misma razón que no me agrada mi pelo, mis ojos, mis pies, y todo lo demás, no tengo otra opción que continuar, pues como ya he dicho está siempre esa necesidad anterior, ese impulso... Y sobre todo a esta hora (poco más de las diez y media de la noche), en este día (dos antes del examen evitable) y con este malestar (tos, mocos, un poco de fiebre, a veces dolor de pecho) se hace necesario escribir, porque se vienen las vacaciones, acabará un semestre particularmente fértil y olvidable, hay problemas y esperanzas navideñas, hay anécdotas y promesas y personas y y cuadernos y piernas lindas...

Pero ojo. Esta entrada puede, y seguramente así sucederá, convertirse en una entrada de aquéllas. Si hubiera algo que decir bastarían dos líneas, pero no. Al contrario, hay algo que no se quiere decir, pero sí escribir, y entonces lo que hay que hacer (lo he aprendido solito, puedo estar equivocado o estar repitiendo algo ya dicho) es inventar un relato enorme, adornarlo y maquillarlo hasta más no poder, y en medio de todo eso meter ese algo, eso que en el fondo es lo único importante, eso que es un secreto que quema, pero que no se puede decir, porque uno ha dado su nombre y lo lee gente que lo conoce o que lo conocerá alguna vez... Por lo tanto, esta entrada será larga y aburrida, pero muy (muy, muy) significativa y empapada de yo.
A ver... ya son diez para las once y no me siento bien; además tengo pensado estudiar antes de dormirme, ya que no logré concentrarme durante el día y el examen es más o menos importante, aunque no me es difícil restarle importancia, como lo he venido haciendo con tantas cosas...sí, la catequesis, por ejemplo, o la parroquia en general.
Es entretenido cómo uno se imagina las entradas (o los informes, los cuentos, los poemas, lo que sea) antes de escribirlas, y después se sienta y cuesta tanto que brote la lesera, parece que hay como algo tapando o bloqueando la cuestión que se encarga de transformar las ideas en palabras... a propósito, tengo tapada la nariz y me duele harto...
Iba a hablar del colegio... la universidad, para ser correctos al hablar y no invitar a mal entendidos... Este semestre tuve seis cursos, cincuenta y cinco créditos, un taller, un electivo en otra disciplina, y cuatro ramos de la carrera...tuve notas muy buenas, y otras bien malas pero quizá no tanto si pienso como pensaba el año pasado... Los profes fueron bien agradables, e incluso alguno recordó mi nombre debido a una prueba sobresaliente, había olvidado lo bien que se sentía eso... Me entusiasmé un poco más con mi carrera y subí mi promedio.
Ya, me cansé, me voy a acostar. Hasta aquí es el capítulo uno (¿por qué rayos soy tan estructurado?).
Saludos a: Dani (Daniela Ortiz, pues en estas semanas sin ir confirmación me he dado cuenta de que me había acostumbrado a por lo menos verla y la echo harto de menos), Lore (Pincheira, que le fue mal en genética pero va a pasar optimización y eso es importante, y tengo su fotolog, que a veces...), Claudia (que el otro día creí ver en el Metro, pero...¿en el Metro?...quizá de tanto lesear en verdad se convirtió en un fantasma...), Miksy (porque anoche soñé con ella, que la besaba y esos-sueños-ustedes-saben, y no la he visto después del Sábado Santo), Belén (aunque no fue el domingo, pero igual me causa gracia su boquita de pollo y su voz, jeje), Shampoo (para que sepa que no me he olvidado de ella, sólo que ahora me entretiene más leer manga y etcétera), Quistis (porque el otro día pensé en volver a jugar ese juego que la trata tan mal), Norah Jones (porque no sé porqué tengo entre mis imágenes una carátula de uno de sus discos si ni siquiera me gusta), Natalie (porque es Natalie y eso lo dice todo), Hanna (Bennet, porque tengo el autógrafo que alguna vez me regaló y no creo que se acuerde, además de algunas fotos suyas, que conservo no sé con qué oscura o estúpida intención, que quizá se pueda resumir en el visor de imágenes y fax de windows mostrándome a una linda dama con su polera roja "the libertines", y ojo que la foto está guardada en la carpeta "imágenes" y no en "fotos", junto a Boo, Natalie Portman, Quistis, Denisse Malebrán, Zu...), Zu (Karina, ya que la nombré antes), Maga Oscura (porque ella sabe porqué), Yoruichi (porque sí), Lucy (porque me recuerda a Bulma), Samus (porque ya que estamos saludando a gente inexistente no hay razón para no nombrar a la que yo creía hombre con su cyber-traje y armas y velocidad que tanto me cuesta derrotar aunque ya conozco todas las habilidades de Mario), Feña (que siempre la recordaré aunque mi preferida de Amango siempre va a ser la Kika, quizá porque es pelirroja, más tímida y con menos años de diferencia), Rachel (la de "el perfume" y "peter pan", sí ella, porque es linda y me gusta su nariz), Kate (porque aunque es mala gente y anda puro dando jugo igual es la más linda, más que la intrigante doctora de linda espalda), Mane (María Elena Swett, porque la echo de menos en Lola, aunque ya hice mi ranking de "bellas" y le costaría competir, sí, sobre todo por la huasa...), Maggie (la drogadicta de París, buena película esa), Evelyn (pekelina, para volver a las personas reales, o por lo menos a los personajes-persona, porque me gusta su fotolog y la encuentro linda, o mejor dicho al revés, la encuentro linda y por eso me gusta su fotolog, y no creo que lea mi blog), Hipopótamo (Javiera, la de Dino, porque al final de tanto lesear igual me..., no, mentira, quizá en otras circunstancias me hubiera atraído la mujer que le gusta a un amigo, pero eso me condiciona mucho así que no, pero igual lindas piernas y estcétera), Hinata (porque ya que estamos nombrando a las que están en las carpetas de mi pendrive es justo saludarla, y desearle que sea feliz con Naruto, ?, porque Sakura ya no..., ?), Temari (por la malla), Mimí (de digimon, por el sombrero de vaquera, ¿Mimí era, no?), Araceli de León (porque hacía la voz de Shampoo en español), Boo (porque es Boo), Natalia (la de biodiversidad vegetal, porque me ayudó a confirmar que me atrae más aún una mujer que sabe y habla de fútbol, además de los lentes y los gestos y la risa parecida a la Susan) y Jocy (la de la radio agricultura, que ayuda en la transmisión de los partidos, porque es la segunda vez que me "enamoro" de una voz). Nota: cada capítulo tendrá saludos, aunque procuraré no demorarme una hora en escribirlos.

Capítulos dos.
Se me había olvidado seguir escribiendo, los días finales de diciembre suelen ser así, tan llenos de pequeñeces y donde da lo mismo estar dos horas seguidas jugando pokemon (ojo, de los de verdad, no esos monstruitos que invaden nuestras calles, aunque he visto ciertas monstruitas que bien justifican esa moda y la plata gastada en tanta lesera...) entrenando al equipo "k" (tengo que hablar de ese equipo, pero después de que encuentre a K-6) cuando hay tantas cosas que hacer...
Sí, puede sonar una mentira, pero estoy ocupadísimo con este comienzo de vacaciones. La experiencia me dice que recién se puede descansar en febrero, sobre todo ahora que está lo de la feria navideña y el ánimo por los suelos de la Susana (mi madre), las deudas que me hacen sentir culpable y el calor que quita las ganas desde las diez de las mañana hasta las siete de la tarde. Diculpen lo desordenado de mi relato, pero es que...
Bien. A la fecha ha sucedido lo siguiente: la Cato quedó fuera de los playoff al perder por dos goles a cero contra la U de Conce, el sábado pasado, una lástima si se mira con el corazón de hincha que uno tiene, pero justo si es que vemos los rendimientos de los equipos durante el campeonato, y esperable si consideramos la cantidad de lesionados del equipo cruzado; una pena, sí, un segundo semestre negro, pero como buen chico que soy, sé que perder es siempre un posibilidad cierta, y si Jiraiya está a punto de perder, ¡cómo no va a perder la Cato! Lo malo es que el partido que se perdió no lo escuché completo, y el tiempo que escuché no fue en la radio habitual, pequeños gestos que definitivamente influyeron en el resultado. Bueno, como sea, de los equipos restantes mi favorito es la U, porque ha sido uno de los equipos buenos junto a Audax, pero me gusta más la U y punto, no hablemos más de fútbol.
Lo otro importante es que Jiraiya está perdiendo con Pein, uno de esos personajes totalmente ajenos a una realidad pero que es necesario crear para el desarrollo de la trama y la maduración de los protagonistas. Soy uno de esos recién llegados a Naruto, pero creo tener la suficiente capacidad para entender que Jiraiya es uno de los personajes centrales de la serie, sobre todo por su relación con el protagonista y el padre de éste. Me da mucha risa y a la vez pena y envidia leer en el foro de la página desde donde descargo el capítulo de cada semana, cómo tanta gente se instala a discutir acerca de temas tan insignificantes, pero más risa me da darme cuenta de que tengo mi propia opinión y que me duele profundamente (ojo, dentro de lo que significa la serie) que se acerque la muerte del viejo, porque los viejos merecen respeto, y la gente normal merece respeto, porque lo que no me gusta de Naruto es la importancia que se le da a la sangre, a la herencia, poco o nada hay de superación, todo viene escrito en los genes, incluso el protagonista ahora está ligado a una sangre especial, a dones especiales, o una raza superior al resto... En fin, parte de mi tiempo lo pierdo leyendo el manga de Naruto, y cuando se dé por finalizada la pelea de Jiraiya versus Pein, daré mi opinión al respecto...
Y parece que aquí termina el capítulo dos... (...la idea era hablar del "fracaso", "perder", ...)
Saludos a: Deidara (porque me gusta su idea del arte, es un tipo que es y punto, no anda con miedos o traumas raros y no tiene una larga y triste historia justificadora, y sobre todo muere como piensa... opino que debió vivir más, o por lo menos no morir de esa manera tan inútil y enfrentando a un personaje tan inútil e irreal como Sasuke), a Kyubi (porque es genial el concepto..., ..., porque es la mascota de Naruto, o lo será..., en realidad me gusta el dibujo), a Shikamaru (porque es mi segundo personaje favorito debido a su forma de ver la vida, a su anhelo de vida..., porque podría ayudar más a Naruto po'...), a Naruto (porque es buena persona y superará a todos esos pollos y sus ojos y cosas raras...), a Ranma (porque rechaza a Shampoo por amor y eso es destacable, ¿!!?), a Jiraiya (porque es...¡un pervertido! y amigo de los sapos...), a Knuckle (porque es muy buena persona, tanto que se nota mucho que no existe), a Kibbutz (porque es seco, jeje).

Capítulo tres.
Hoy fue un día flojo porque estoy enfermo.
Dormí siesta y continuaron esos sueños, pero ahora no fueron tan felices.
No trabajé en el patio porque es el sol y el polvo lo que me está haciendo mal, y de verdad lo lamento, porque los mejores momentos de estas vacaciones los he pasado allá afuera intentando ordenar.
Han pasado algunas cosas importantes, como por ejemplo: a) comenzó la feria navideña y al final no es tan terrible ni tan fome, es casi lo mismo que ir a dar una vuelta pero quedándose sentado por harto rato; b) el Fabián trajo un juego de ajedrez y todavía no puedo ganar ni un solo partido; c) otras cosas importantes...
Bueno. Hace dos noches soñé un sueño exquisito, tan genial y tan lleno de felicidad, y de una felicidad que parecía tan verdadera, que al despertar sentí una pena profunda y lástima de mí mismo... Soñé con la Magdalena de Amango, sí, ella, aunque no la consideraba ni como de mis favoritas dentro de la serie... (un paréntesis aclarativo: es obvio que al decir "me gusta" no me refiero realmente a una atracción "verdadera", sino que es una forma de decir, es la palabra que tengo para referirme a esa atracción que producen las personas bellas y lejanas, actrices, cantantes, locutoras de radio, blogueras y fotologueras, personajes cualquiera, todo lo demás...)..., así que resultó que al final ella me gustaba, mi subconciente me lo dijo claramente, sí... En el sueño yo era feliz, demasiado, era feliz con ella, sí, con ella, con esa misma sonrisa y esa misma carita y todo lo demás; mi sueño no tuvo nada sexual ni nada parecido, era muy común y corriente, aunque había algo así como un castillo (...¿princesas y reyes y caballos...?)... En fin, soñé con la Maida, y ahora siento la necesidad manejable y olvidable de reunir fotos de ella y averiguar cómo se llama, todo el procedimiento sicópata-infantil tan propio de mí...
Y los sueños siguen, pero en ninguno he sido tan feliz como en ése.
Soñé, además, con Miksy (es lógico porqué, había estado pensando mucho en ella, aunque por motivos diferentes...), con la hija de las señora de las papas fritas (...¿con ella...?) que en mi sueño era hija del dueño del ciber... Ya, no importa, pensé que sería más productivo ponerme a escribir ya que no fui a la feria...
Lo relevante es que me "enamoré" de la Maida.
Punto aparte.
...entonces pensé: "No, claro que no, no estoy aquí por eso, yo no soy así... Si miro es porque siempre miro, me entretiene ver tipos de gente, y si hay mujeres lindas es más entretenido todavía, pero no estoy aquí para buscar una chiquilla, no soy de los que salen de noche a tirar pinta, si ni siquiera me peiné antes de venir..."
Es entretenido mirar a las personas que pasan; algunos ni pescan, otros miran curiosos una vez y luego se olvidan, otros miran de reojo, y luego de nuevo como si me hubieran reconocido. Y claro, no falta la persona conocida que dependiendo de su personalidad y de la cercanía saluda tan particularmente...
Lo más interesante fue ver a la Susan, a la Daniela y a la niña-cara-de-quién que he visto un par de veces en el metro y la micro. Han sido dos días llenos de caras y algunos recuerdos, lástima que hoy no fui, porque estoy enfermo, eso ya lo dije...
Ya, fin.
Saludos a Maida (que todavía no sé cómo se llama) y a los chicos de confirmación que mañana vayan a dar la prueba (prueba que todavía no redacto...).

Capítulo cuatro.
Noticias.
Anoche soñé con: Vero.
Lo de los sueños ya es serio. Van cuatro o más noches seguidas en que sueño con una mujer, experiencias unas mejores que otras...
Hoy vi en la feria a: Miksy.
Fue genial, aunque no me vio, quizá por eso fue genial. Pero a la vez me dio rabia, me desesperé. Supongo que en mi corazón ella es realmente bella (...por esa definición de belleza que dice que bello es lo que nos desespera...). En un momento recordé su aroma y me di mentalmente un golpe en la cabeza porque me carga hacer poesía barata mientras estoy viviendo...
Hace poco estuve pensando en ella al proyectar mi "parroquia ideal para el dos mil ocho". Sin cura, sin hermana, con Miksy como catequista, sin Jessica y Cathy, con Seba y Miguel y Muriel y Fabián, sin micrófono fuerte, y otros pequeños detalles.
Lo malo (lo bueno) es que la Miksy (desde ahora "la tortuga"...) está en un puesto de la feria (...recuerdo que una vez me dijo que iba a ayudar a no sé quién en la feria navideña, así que como la vi en un puesto, hice un rápido análisis y sé que está cerca del ciento ochenta...), y no sé si debo... Es que mira, pequeño aburrido lector: ¿qué hago? Puedo saludarla, hablar o callar leseras, sentir su aroma y obrar según mi yo-después-de-su-aroma... ¿Qué decirle? Oye, tortuguita (nunca le he dicho así), ¿recuerdas que hace tiempo tú me gustabas y yo te gustaba pero nunca nos pusimos de acuerdo? O tal vez: hola, linda, ¿te acuerdas que nos vimos un día de semana santa y no tuvimos problemas en abrazarnos afectuosamente y hasta hacernos cariño amablemente, recuerdas que incluso tomé tu mano y hasta la besé...? Son detalles, claro, cosas que pasan, y yo te pedí que volvieras a la parroquia en un intento desesperado de encontrarle un significado a tanta cosa...¿Sabes qué pensé ese día? Pues lo único que podía pensar un yo-después-de-tu-olor y tus manos-perfectas-y-bellas-según-yo... que debimos abrazarnos y acariciarnos y tal vez besarnos hace tiempo, en esos tiempos, cuando nos veíamos cada semana, cuando yo era más weón que ahora (je, je), y tú y yo, y todo lo demás...
Es triste porque soñé contigo el otro día...
Viejito pascuero, en esta navidad... no te pido que me regales una tortuguita, sólo te pido una nueva oportunidad.
(...típica reflexión de un tipo ocioso que se está volviendo viejo y se da cuenta de que ha dejado pasar el cielo...no lo pesquen.)
Bien. Mañana voy a recorrer tranquilamente la feria (quizá, aunque no tiene nada que ver, me voy a ir a cortar el pelo...), y buscaré y a lo mejor brote un encuentro... Sí, soy un nadie optimista y esperanzado...
Otras noticias.
El equipo ka está cada día más fuerte, aunque todavía no gano la liga.
Audax quedó eliminado.
El grupo del Seba hizo la comunión.
Son las dos de la mañana.
Gané una partida de ajedrez en el juego de 64.
Esta cuestión se está volviendo un diario de vida.
Mi amiga secreta es la Nicole.
Comí de más.
Jugué con el Fabián.
Espero soñar hoy con tortugas.
Saludos a: Miksy.

Capítulo cinco.
Hay un lugar en que un hombre es simplemente un hombre, y ahí hay cosas que sólo le importan a un hombre y a nadie más. Hay un lugar en que José Manuel es simplemente un José Manuel, y nadie puede entrar, por más que yo quiera invitarlo, porque soy celoso.

(Capítulo secreto.
Escribir es siempre un sacrificio, un desprendimiento. A veces duele no tener las palabras para decir lo que se desea, pero otras duele -y quizá más- perder el respeto por uno mismo y dejarse salir sin más, sobre todo porque el que se ve no soy yo realmente.
Es extraño, pero no se puede escribir acerca de uno, aunque uno se está viendo y se conozca mejor que nadie. Al escribir siempre escribo refiriéndome a un yo-personaje, inevitablemente ajeno y distinto a mí.
No sé cómo escribir.)

Capítulo seis.
Vi a una niña alta, hermosa, con unos ojitos eternamente recordables y una expresión de sorpresa...
En ese momento entendí muchas cosas y me llené de dudas y de esperanzas, me vino ese temblor tan conocido, me acordé de antiguos y sinceros diálogos, creí sentir esa calidez, ese enorme y real cariño...
Bonita, linda, preciosa, ¿qué he de decir? Desde que te vi me pareciste hermosa, con tu abrigo azul, etc. Pero es que ahora... Estás alta, eres una jovencita llena de brillo (por lo menos y sobre todo para mí, jeje).
Vi a la Claudia.
Y me olvidé de todos los capítulos anteriores.
Saludos a: Claudia Tatiana.

Capítulo siete.
He de escribir esto antes de que se me olvide, porque es realmente importante...
(Canción melancólica de fondo, por favor.)
Cuando Kibbutz Verliebt no se atrevió a declararle su amor, creyó entender (pero seguramente se equivocaba) que lo mismo hubiera sido morirse mientras estaba en el colegio, o en la universidad, o antes quizá, antes de entrar como catequista y conocer a aquella niña que a la larga se convertiría en la personificación de su destino ideal, para decirlo de alguna manera...
(Disculpen, el relato se me va a ir a cada rato...)
Mientras comía desinteresadamente y en exceso, como solía hacerlo cuando se sentía mal del corazón, recordó la tarde en que descubrió que el cariño que sentía por esa niña era superior a cualquiera de los cariños que alguna vez hubiera sentido (y que llegó a sentir). Más tarde, mientras sellaba para siempre la caja de zapatos que le sirviera como triste baúl de recuerdos, rememoró detalladamente, como si lo estuviera tejiendo de nuevo, el instante en que maravillado contempló en su alma la única vida que alguna vez deseó (y la única que desearía hasta su muerte), y sonrió tímidamente al notar lo simple y poco recordable que sería su historia.
Luego, mientras buscaba el descanso en la primera noche del resto de esa vida totalmente ajena que se disponía a vivir, recordó cómo había calculado edades y había decidido esperar hasta ese día, hasta ese triste día que ahora estaba viviendo (o anti-viviendo). Había hecho un pacto secreto consigo mismo, siempre esperanzado en el olvido o en el milagro, llorándole al tiempo, llamando a la distracción, etc... Cuando ella cumpliera la mayoría de edad, él sería todavía un tipo muy joven, y entonces... Pero hay que vivir y dejar vivir, entonces estudiemos harto, hagamos amigos, rellenemos el tiempo viviendo, levantémonos cada mañana, el tiempo pasa sin que uno se dé ni cuenta, mi'jito.
Durante quince años trabajó sin descanso, leyó todos los libros que deseó, dió todos los regalos que quiso en navidad y nunca olvidó un cumpleaños. Plantó más de ciento cincuenta árboles, crió tres vacas y un cerdo, casi creó un negocio de pollos y pavos, viajó a Argentina, Francia y Rusia, conoció el sur de Chile y pasó un año enviando cuadernos y lápices a una escuela rural fundada por un antiguo amigo. Ayudó a cada uno de sus hermanos lo más que pudo, dejó bien equipados a sus padres e inició la costumbre de los nombres planificadamente repetidos al participar en el bautismo de sus sobrinos. A los cuarenta años salió de la casa de sus padres y se instaló cerca la playa con una modesta tienda en la cual pensó comercializar flora nativa, pero que tiempo después se convirtió en un pequeño centro de investigación donde ayudaba a algunos estudiantes enviados por antiguos compañeros de carrera. Cuando cumplió cincuenta años celebró grandemente en su corazón al darse cuenta de que podía reconocer sin problemas cualquiera de las magnoliófitas, considerando lo que le costaba a los veinte años diferenciar un fresno de una melia. Un año antes del fallecimiento de su madre, que murió apaciblemente rodeada de sus hijos y sus nietos, publicó casi al mismo tiempo las dos novelas que daban vuelta en su cabeza desde su adolescencia y que había comenzado a escribir el recordable verano en que comenzó a recuperar su entusiasmo por las cosas de Dios. Aprendió a cocinar muy bien, y varias veces se encargó de preparar las espléndidas cenas que regalaba a sus treinta y cinco ahijados si es que podía. A los sesenta años se retiró de las actividades en la parroquia para dedicarse de lleno junto a algunos jóvenes al proyecto de crear una biblioteca. En ese tiempo dejó de trabajar y leía desde el amanecer hasta la hora del almuerzo, lo que ayudó un poco a que en su corazón empezaran a revivir viejas penas.
Un día cualquiera, después de cenar solo porque sus visitas no pudieron acompañarlo, se quedó pensando. Pensó y pensó, recordó mucho, mucho, miró por la ventana su jardín y vio justamente lo que alguna vez soñó; fue a su habitación y encontró la cama que siempre quiso, luego la ropa cómoda y simple que siempre deseó; encontró en una repisa los albumes de fotos que tanto le gustaron siempre; notó que tenía la barba de la manera que le gustaba y que, en fin, su vida era buena a pesar de todo... Entonces sintió una suave y tierna tristeza, y pensó que ahora sí, a los sesenta y cinco años, se estaba volviendo viejo. De alguna manera la vida siempre es buena, creyó entender. Pero de todas maneras esa noche decidió intentarlo; no pierdo nada, pensó.
(En resumen, Kibbutz Verliebt gozaba de una decente felicidad...)
El primero de agosto de dos mil setenta y seis, Kibbutz Verliebt despertó más feliz que nunca. Ciertamente la convicción que siempre tuvo de que viviría cinco veces dieciocho años lo llenaba de una especial confianza. Tan confiado estaba, que no escribió ninguna de las cartas que tenía pensadas durante años, y no se despidió particularmente de nadie. Sólo deseó que en la nueva vida que se avecinaba pudiera encontrarse con los mismos sobrinos tan queridos. No abrió la antigua caja de zapatos ni escuchó la canción que pensó para ese día.
Pensó en lo poco útil que había sido hacerse llamar Kibbutz Verliebt y buscó la manera de hacer llegar esa idea, porque José Manuel era un nombre tan bello que no valía la pena andar complicándose la vida con palabras bonitas.
A las ocho de la noche bebió el líquido que tardó más de quince años en desarrollar y al instante se sintió transportar a un dulce lugar lejano y nuevo, tierno y reprochable. Tan confiado estaba en que funcionaría viajar en el tiempo, que llegó sin un plan fijo. La mezcla de hierbas los transportaba a través de los sueños.
(Sí, me convertí en un genio.)
Entonces, una noche de verano, soñó que debía poder aguantar la respiración durante cien segundos. Le era imposible. Había una especie de cámaras llenas de agua en donde se podía practicar, y cada una tenía un letrero en el que indicaba el número de segundos que había que estar sin respirar: diez, treinta, etc. Veía a algunos que desesperados salían de las cámaras con cara de ahogados. Imposible. Cien segundos. Entonces vio que en el suelo, bajo unas tablas rotas, había un agujero. Vio a alguien entrar de cabeza. De alguna manera podía ver lo que había: agua y túneles pequeños por donde sólo caía una persona a la vez sin poder abrir los brazos. Cien segundos era lo que se necesitaba para conseguir la meta. Pero una persona estaba atrapada, y el tiempo corría. Era entrar y encontrarla. Pero cien segundos. Agua, encierro. Al entrar podía haber cualquier cosa, y entonces el miedo. Pero hay que salvarla, está allá dentro. Sólo encontrarla, ella estaba perdida entre esos túneles. Eran cien segundos sin respirar, luego el encuentro y todo solucionado. Despertó por la desesperación que le produjo no atreverse a entrar y la imagen de esa persona que lo estaba esperando.
Kibbutz Verliebt sonrió al recordar claramente el sueño que acababa de crear en su juventud, y pensó que tal vez serían inutiles las imágenes, pues lo que para un anciano de noventa años significaba mucho, para un joven de veintitantos podía ser un detalle insignificante. Se consoló diciéndose que el encierro y el ahogo expresaban muy bien la sensación de esa vida sin ella, y que la imagen de una mujer vestida de blanco daba muchas pistas. Dudó un poco si había quedado claro que la persona que lo esperaba y que él necesitaba era una mujer. Pero dejó de dudar cuando se dio cuenta de que cien segundos sí que era demasiado tiempo. Así estuvo divagando...
Luego se entretuvo pensando que si todo salía bien, en ese momento él ya no existía realmente, pues todo había cambiado. Se imaginó muriendo en sus brazos, rodeado de sus hijos... Sintió un dolor en el pecho y pensó que era normal, pues estaba muriendo o comenzaba ya a dejar de existir.
Quiso levantarse para abrir la caja de zapatos y mirar por última vez la foto de Claudia, donde estaba toda hermosa con su vestido de primera comunión, para llevarse la imagen que despertaría el recuerdo de la única vida que realmente deseó, por si acaso la construcción de un sueño en el pasado había sido sólo la proyección de un deseo infinito ayudado por hierbas... Creyó estar drogado, y a eso atribuyó el no poder levantarse para mirar la foto de Claudia y leer lo que estaba escrito detrás.
Se vio solo, y tranquilamente comenzó a rezar los poemas que tenía listos para el día de su muerte.
Recostado en su cama, Kibbutz Verliebt murió.

FIN.

Comentarios de José Manuel:

Capítulo uno. Bueno, respecto a ese "impulso", decir que creo que viene de un Kibbutz Verliebt del futuro que me quiere obligar a escribir para que me dé cuenta de algunas cosas, y sí, varias veces funciona, por ejemplo al notar el estremecimiento que se tiene al escribir un nombre u otro.

Capítulo dos. Salió campeón colocolo y murió Jiraiya. Pequeñeces.

Capítulo tres. Maida, Miksy, Daniela, niña-que-vi-en-la-micro... Baratas proyecciones del recuerdo de un abrazo apretado y unos ojitos adorables. (Siento haberlas ilusionado chichas, jajaja).

Capítulo cuatro. Respeto cualquiera de mis sentimientos, sobre todo lo que senti por Miksy y por Susan, que se acercó mucho a algo rico y caminable. Pero... no perdería quince años buscando la manera de arreglar un pasado... Se entiende, ¿no?

Capítulo cinco. Bueno, definitivamente hay cosas que no se pueden contar de buenas a primeras.

Capítulo seis. Tengo la secreta (desde ahora pública) capacidad de ver magia en todo lo que quiero, y así he logrado increíbles momentos de felicidad y asombro, pero Claudia no necesita de mí para transformar mis segundos en segundos repletos. Asusta, de verdad me ha asustado siempre.

Capítulo siete. Es mi plan be. El sueño fue real. Y nótese que el que murió fue Kibbutz Verliebt, no el otro tipo. Detalles interesantes, lo discutíamos hace un rato yo y todos nosotros, como por ejemplo la idea de que Kibbutz tiene un apellido significativo, que la foto de Claudia existe, que Claudia Tatiana González Villegas realmente existe, que tiene trece años y que yo me voy a acostar ya porque es tarde, y espero haber sido interesante para usted, querido lector. Hasta siempre.